Josef capitulo2
CAPITULO 2 COLOR DE LA VIDA
? no todo es blanco o negro, el gris es el color del equilibrio?
El calor sofocante y la naturaleza chillona hacían sudar a Josef, era el momento que esperaba para trasladar su catre como cada año a una cueva que había en el lago.
Desde la entrada de la cueva se divisaba perfectamente el maravilloso paraje, el gran lago le hacía la escalera al cielo, la cueva estaba en lo mas alto de la escalera .
Josef disfrutaba de la cantidad de colores que se mezclaban por doquier, todos asalvajados y vivarachos enardecidos por el sol.
El verde oscuro era el señor de aquellos lares acompañado por sus vasallos de tonos mas suaves, en un acto de reverencia.
El rojo le recordaba los abundantes placeres degustativos de los que iba a disfrutar en permiso divino.
El azul era su perpetuo refugio, cuidador de su salud física y mental
Los demás colores una salsa agridulce que garantizaba la armonía
Josef bajó al lago, por un sendero terroso fuertemente tutelado por la espesura, aprovechó para confeccionar el surtido de frutas que se beneficiaría después del baño.
Despojado de los pantalones y la camisa y sacó de su mochila una pastilla de jabón, los mojó y los frotó hasta que un agradable olorcillo impregnó el ambiente y los tejidos aunque desteñidos, parecieron limpios y los puso a secar en una rama de un árbol, lo suficientemente resistente para aguantar el peso de la ropa mojada.
Abalanzándose al agua, el frío convulsionó de manera agresiva todo su cuerpo activando partes de él que no sabia existieran, su cuerpo se acostumbró progresivamente y él aprovecho para nadar hasta la extenuación.
Se sumergía en las profundidades, sentía rabia de tener que sacar la cabeza del agua para respirar, hubiera querido estar en aquel estado previo, en el que el oxigeno escasea y su consciencia debilitada cede el mando de ese instinto animal que guia su vida.
Ese momento era capaz de enseñarle las maravillas que se mostraban delante de sus ojos, así como las que le mostraba su imaginación.
Un fuerte aroma a pino le ponía los pelos de punta mientras se encaramaba a un saliente de la orilla, defendido del agua por una suave roca blanquecina, silenciosa asesina buscando el despeño del insolente perturbador de su bien amado entorno.
No había ninguna duda, entre aquellos matorrales abundaban las moras, dulces moras, las comería con parsimonia y calma aguantando cada mora en la boca hasta sacarle todo el sabor. No estaba dispuesto a desperdiciar aquel placer, de terminarse, le produciría tal melancolía que dejaría de meterse cosas en la boca por miedo a que le provocaran un triste recuerdo.
Los matojos eran muy espesos pero sus movimientos le hacían pensar que en la parte opuesta alguien estaba rebuscando, se concentro en su olfato, percibió un suave aroma a melocotón, no había ningún melocotonero cerca, la idea de que alguien estuviera comiendo moras le incomodó.
Bruscamente apartó una voluminosa rama, no había visto jamas un negro mas puro en su vida, la noche paso a ser una burda imitación de aquellos ojos, el rictus de miedo camuflaban insuficiente las sinuosas curvas de esos temblorosos labios manchados de mora.
El sudor deslizado suavemente por una piel de apariencia muy frágil dibujaba su sutil silueta, preciosas proporciones creadas por formas muy sugerentes, dos segundos le bastaron para huir despavorida.
La chica disponía de unas largas piernas que le permitían desplazar su liviano cuerpo a gran velocidad.
? Arrastrando tras de si todos los colores de su alrededor?.
Allí quedó Josef de Aiora rememorando el encuentro una y otra vez imaginando a la chica con tal nitidez que dudaba de que se hubiese marchado.
Hubo un momento de tal encuentro que le pareció cuanto menos curioso. Mientras la observaba, sintió como si le dieran un fuerte golpe en la boca del estomago, pese al dolor el seguía mirando incrédulo, en el momento del supuesto golpe vio también en el rostro de la muchacha un gesto de dolor, como si ella también hubiera sentido aquel golpe.
Dejo caer las moras pues habían perdido su sabor, se tiró al lago para regresar a la cueva, dolorido se arrastraba lentamente cabizbajo hacía la cueva, los colores ya no parecían los mismos se habían apagado en su imaginación, y la escalera al cielo quedo rota


1 Comments:
este blog esta muerto
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